Introducción: La alimentación durante la adolescencia es fundamental para una adecuada maduración física, ósea y neurológica, además de influir en el bienestar general. Mantener un peso saludable desde etapas tempranas contribuye a prevenir enfermedades crónico-degenerativas en la adultez.
Objetivo: Evaluar la relación entre el consumo de bebidas azucaradas y el estado nutricional en adolescentes de nivel secundaria.
Material y métodos: Se realizó un estudio con un muestreo no probabilístico por conveniencia; se aplicaron dos cuestionarios a 50 adolescentes de la Escuela Secundaria Gral. Núm. 6 de Acapulco de Juárez, Guerrero, para evaluar el grado de conocimientos, actitudes y hábitos de ingesta de bebidas azucaradas, así como cantidad y frecuencia de ingesta; asimismo, se obtuvieron mediciones antropométricas (peso corporal, talla, CC) para calcular el IMC; adicionalmente, se evaluó la actividad física. Para el análisis estadístico se empleó la prueba de correlación por Spearman.
Resultados: El 44% fueron hombres y el 56% mujeres, con edades entre 13 y 14 años. En mujeres se observó desnutrición leve (6%) y moderada (2%), además de sobrepeso (18%) y obesidad (6%). En hombres predominó el sobrepeso (14%) y la obesidad (12%). Respecto a la circunferencia de cintura, los varones presentaron mayor riesgo (20%), mientras que en mujeres predominó la ausencia de riesgo (34%), aunque un 20% mostró riesgo moderado. Se encontró una correlación positiva muy alta y significativa entre el consumo de bebidas azucaradas y el estado nutricional (rho=0.833; p=0.01), indicando que una mayor ingesta se asocia con un perfil nutricional desfavorable.
Discusión: El consumo de bebidas azucaradas contribuye al incremento del IMC y a la acumulación de grasa abdominal, afectando el estado nutricional.
Conclusión: La alta disponibilidad de productos hipercalóricos genera un desequilibrio en la salud; es necesario implementar estrategias integrales que trasciendan la educación informativa.
Introduction: Nutrition during adolescence is essential for proper physical, skeletal, and neurological development, and it also influences overall well-being. Maintaining a healthy weight from an early age helps prevent chronic degenerative diseases in adulthood.
Objective: To assess the relationship between the consumption of sugar-sweetened beverages and nutritional status among high school students.
Materials and Methods: A study was conducted using non-probabilistic convenience sampling; two questionnaires were administered to 50 adolescents at General Secondary School No. 6 in Acapulco de Juárez, Guerrero, to assess their level of knowledge, attitudes, and habits regarding the consumption of sugar-sweetened beverages, as well as the amount and frequency of consumption; anthropometric measurements (body weight, height, waist circumference) were also obtained to calculate BMI; physical activity was additionally assessed. Spearman’s correlation test was used for statistical analysis.
Results: 44% were male and 56% were female, aged 13 to 14 years. Among females, mild malnutrition (6%) and moderate malnutrition (2%) were observed, as well as overweight (18%) and obesity (6%). Among males, overweight (14%) and obesity (12%) were the most common. Regarding waist circumference, males presented a higher risk (20%), while among females, the absence of risk was predominant (34%), although 20% showed moderate risk. A very high and significant positive correlation was found between the consumption of sugar-sweetened beverages and nutritional status (rho=0.833; p=0.01), indicating that higher intake is associated with an unfavorable nutritional profile.
Discussion: Consumption of sugar-sweetened beverages contributes to an increase in BMI and the accumulation of abdominal fat, thereby affecting nutritional status.
Conclusion: The widespread availability of high-calorie products creates an imbalance in health; it is necessary to implement comprehensive strategies that go beyond informational education.