Madrid, España
La flexibilidad metabólica se define como la capacidad del organismo para adaptar de forma eficiente la utilización de sustratos energéticos (grasas y carbohidratos) según la disponibilidad y la demanda energética, constituyendo un marcador clave de salud metabólica. Su alteración se asocia a obesidad, resistencia a la insulina e inflamación crónica, reflejando disfunción mitocondrial. El Gold standard para su evaluación es la calorimetría indirecta mediante intercambio gaseoso y cociente respiratorio en reposo y durante una prueba de esfuerzo incremental, que permite analizar cómo el organismo transiciona del uso predominante de grasas a carbohidratos conforme aumenta la intensidad, estimando la tasa metabólica y la oxidación de sustratos. La medición de lactato en sangre, mediante analizadores portátiles en reposo y durante dicha prueba, permite identificar los umbrales (inicio de acumulación y acumulación acelerada); un menor aumento a igual carga y una recuperación más rápida indican mayor eficiencia oxidativa y mejor función mitocondrial. De forma complementaria, parámetros bioquímicos (resistencia a la insulina, PCR, perfil lipídico) y herramientas como DEXA o termografía infrarroja completan la valoración. En conjunto, estas herramientas permiten evaluar la flexibilidad metabólica y detectar precozmente alteraciones en la salud metabólica.