Los cuidadores informales, en su mayoría familiares, brindan atención no remunerada a personas con enfermedades crónicas, lo que puede provocarles sobrecarga física, emocional y económica. Esta labor prolongada suele superar sus recursos personales y puede generar ansiedad, depresión y deterioro del bienestar. El envejecimiento de la población ha incrementado la carga sobre estos cuidadores, haciendo urgente su abordaje desde la salud pública. Factores como el estado de salud del paciente, la edad y el nivel educativo del cuidador influyen en su experiencia.
Las estrategias de afrontamiento como la aceptación o el replanteamiento positivo ayudan a reducir la carga y la ansiedad. Por ello, se propone el desarrollo de intervenciones integrales y personalizadas que consideren el contexto emocional del cuidador. Entre las estrategias más prometedoras se encuentran el uso de tecnologías digitales, la terapia cognitivo-conductual, la psicoeducación y programas de ejercicio físico, todos con efectos beneficiosos documentados.
Informal caregivers, mostly family members, provide unpaid care to individuals with chronic illnesses, which can lead to physical, emotional, and financial strain. This prolonged caregiving often exceeds their personal resources and may result in anxiety, depression, and a decline in overall well-being. The aging population has increased the burden on these caregivers, making it a pressing issue for public health. Factors such as the patient’s health status, age, and the caregiver’s educational level influence the caregiving experience.
Coping strategies such as acceptance and positive reframing help reduce caregiver burden and anxiety. Therefore, the development of comprehensive and personalized interventions that take into account the caregiver’s emotional context is recommended. Among the most promising strategies are the use of digital technologies, cognitive-behavioral therapy, psychoeducation, and physical exercise programs, all of which have shown documented benefits.