María Zapater López, Luisa María Cuadrado Planas, María Iglesias Lázaro, Aitana Roldán Montejo, Alba Rubio García, Álvaro Sánchez Arias
Introducción. La endometriosis es una enfermedad crónica dependiente de estrógenos que afecta a un 10% de las mujeres en edad fértil. Su sintomatología es variada.
Objetivo. Evaluar la evidencia actual sobre la relación entre patrones dietéticos con el riesgo y los síntomas de la endometriosis.
Material y métodos. Búsqueda sistemática en PubMed/MEDLINE, Web of Science y Scopus. Se incluyeron estudios observacionales, ensayos clínicos y revisiones con datos sobre riesgo, dolor y/o síntomas gastrointestinales.
Resultados. Una mayor ingesta de lácteos totales se asocia a menor riesgo de endometriosis, mientras que carne roja, grasas trans y saturadas se asocian a un mayor riesgo. Patrones antiinflamatorios – como la dieta mediterránea – muestran mejoras de dolor y calidad de vida. En pacientes con síntomas gastrointestinales, la dieta baja en FODMAP mejora el dolor abdominal y la calidad de vida. Los suplementos de vitamina D tienen resultados mixtos. La suplementación con vitaminas C y E parece reducir el dolor.
Conclusiones. Un enfoque dietético antiinflamatorio y personalizado es razonable como coadyuvante al tratamiento, aunque se necesitan ECA más grandes y estandarizados
Introduction. Endometriosis is a chronic estrogen-dependent disease that affects 10% of women of childbearing age. Its symptoms vary.
Objective. To evaluate the current evidence on the relationship between dietary patterns and the risk and symptoms of endometriosis.
Materials and methods. A systematic search was conducted in PubMed/MEDLINE, Web of Science, and Scopus. Observational studies, clinical trials, and reviews with data on risk, pain, and/or gastrointestinal symptoms were included.
Results. A higher intake of total dairy products is associated with a lower risk of endometriosis, while red meat, trans fats, and saturated fats are associated with a higher risk. Anti-inflammatory patterns—such as the Mediterranean diet—show improvements in pain and quality of life. In patients with gastrointestinal symptoms, a low-FODMAP diet improves abdominal pain and quality of life. Vitamin D supplements have mixed results. Supplementation with vitamins C and E appears to reduce pain.
Conclusions. A personalized anti-inflammatory dietary approach is reasonable as an adjunct to treatment, although larger, more standardized RCTs are needed.