Sevilla, España
Málaga, España
La planificación de la ratio enfermera/paciente es un desafío global en los sistemas de salud, con marcadas diferencias entre los países. Es un fenómeno ampliamente estudiado, objeto de múltiples aproximaciones, aunque la mayoría con importantes lagunas metodológicas y conceptuales. En España, la ratio de enfermeras por cada 1.000 habitantes (6,2) es inferior a la media de la OCDE (8,8), lo que genera un déficit estimado en 100.000 enfermeras. Este problema se agrava por decisiones políticas influenciadas por factores económicos, culturales y organizativos.
Este trabajo tiene como objetivo revisar los enfoques metodológicos existentes para determinar la dotación de personal enfermero, identificando sus fortalezas, limitaciones y posibles mejoras para garantizar una asignación eficiente y segura de recursos.
Se analizan 5 enfoques: juicio de expertos, métodos distributivos, medición de tiempos, resultados negativos en salud, y estratificación por complejidad del paciente. Se comparan datos nacionales e internacionales, y se evalúan impactos en seguridad, eficiencia y costos.
El estudio confirma que mayores dotaciones enfermeras reducen la mortalidad y los eventos adversos. Modelos basados en la complejidad del paciente, como INICIARE, ofrecen un enfoque más preciso y adaptable.
Como conclusión, la planificación de la dotación enfermera debe basarse en un modelo que estratifique niveles de complejidad de los pacientes, por dependencia en cuidados, minimizando la variabilidad institucional. Es clave vincularla a resultados clínicos, seguridad del paciente y factores como competencias y estabilidad del personal, y extender estos estudios a atención primaria y al ámbito sociosanitario, donde la investigación en estos aspectos es mucho más limitada.
The nurse-to-patient ratio planning presents a global challenge in healthcare systems, with significant disparities across countries. It is a widely studied phenomenon, yet methodological and conceptual gaps persist. In Spain, the nurse-to-1,000-inhabitant ratio (6.2) remains below the OECD average (8.8), resulting in an estimated shortage of 100,000 nurses. This issue is exacerbated by political decisions influenced by economic, cultural, and organisational factors.
This work aims to review existing methodological approaches for determining nurse staffing levels, identifying their strengths, limitations, and potential improvements to ensure the efficient and safe allocation of resources.
Five methodological approaches are analysed: expert judgement, distribution-based methods, time measurement, correlation between staffing levels and adverse events, and stratification by patient complexity. National and international data are compared, and their impact on safety, efficiency, and costs is assessed.
The study confirms that higher nurse staffing levels reduce mortality and adverse events. Models based on patient complexity, such as INICIARE, provide a more precise and adaptable approach.
In conclusion, nurse staffing planning should be based on a model that stratifies patient complexity levels according to care dependency while minimising institutional variability. It should be linked to clinical outcomes, patient safety, staff competencies, and workforce stability. Additionally, research should extend to primary and social care settings, where evidence remains limited.