El duelo de los familiares y allegados que han perdido a un miembro por suicidio es diferente del duelo por otra causa. El gran impacto emocional, el estigma, los sentimientos de vergüenza y culpa, la incomprensión del hecho y los pen- samientos rumiativos centrados en buscar una explicación hacen que la evolución del duelo no siga las fases de un duelo normal.
La pérdida por suicido de un ser querido tiene consecuencias para el resto de la familia, físicas y psicológicas, e incre- menta el riesgo de suicidio de otro miembro. Afecta a las relaciones intra- y extrafamiliares y al rendimiento académico y laboral. La evolución del duelo dependerá de cada caso individual, pero hay factores como la relación con el fallecido, los mensajes de despedida, el método usado o la posibilidad de recibir apoyo que influirán en el proceso.
Tras recibir una noticia tan traumática, en un primer momento, los familiares buscan apoyo en su círculo más cercano; este apoyo llega a ser insuficiente y necesitan de la atención de los profesionales de la salud mental. Por ello, es imprescindible que los profesionales estén formados en este ámbito y conozcan las particularidades distintivas de un duelo por suicidio respecto a un duelo normal.