La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad autoinmune neurodegenerativa que afecta al sistema nervioso central de carácter crónico. Generalmente, se presenta en personas de entre 20 y 50 años, y se manifiesta a través de lesiones inflamatorias que afectan la barrera hematoencefálica, causando desmielinización y degeneración neuronal, lo que contribuye a la discapacidad neurológica1,3.
Aproximadamente 2 millones de personas en el mundo padecen esta enfermedad, siendo más prevalente en regiones como Norteamérica y Europa, y afectando principalmente a mujeres en una proporción de 3:14.
La disfunción cognitiva es común en hasta el 70% de los pacientes, afectando áreas como la memoria y la atención, lo que impacta negativamente en su calidad de vida y rendimiento laboral7. Aunque la causa exacta de la EM es desconocida, se cree que es el resultado de una combinación de factores genéticos y ambientales que desencadenan una respuesta inmune anormal, llevando a la destrucción de la mielina y las fibras nerviosas11,12.
Su diagnóstico se basa en los signos y síntomas observados, el curso de la enfermedad y las áreas afectadas en el sistema nervioso central20. Un diagnóstico temprano es crucial para prevenir complicaciones y frenar su evolución. No existe una prueba específica para diagnosticar la EM. La resonancia magnética es la prueba más utilizada, aunque también se consideran otras, como el análisis del líquido cefalorraquídeo21. Existen también unos criterios diagnósticos, conocidos como los criterios de McDonald, que se centran en la diseminación en el tiempo y el espacio de las lesiones, que han demostrado ser de gran utilidad22.
Multiple sclerosis (MS) is a chronic, neurodegenerative autoimmune disease that affects the central nervous system. It typically occurs in people between the ages of 20 and 50 and is characterized by inflammatory lesions that affect the blood-brain barrier, causing demyelination and neuronal degeneration, which contribute to neurological disability1,3.
Approximately 2 million people worldwide suffer from this disease, with a higher prevalence in regions like North America and Europe, and it primarily affects women at a ratio of 3:14.
Cognitive dysfunction is common in up to 70% of patients, affecting areas such as memory and attention, which negatively impacts their quality of life and work performance. Although the exact cause of MS is unknown, it is believed to result from a combination of genetic and environmental factors that trigger an abnormal immune response, leading to the destruction of myelin and nerve fibers11,12.
Its diagnosis is based on observed signs and symptoms, the course of the disease, and the areas affected in the central nervous system20. Early diagnosis is crucial to prevent complications and slow its progression. There is no specific test to diagnose MS. Magnetic resonance imaging is the most commonly used test, although others, such as cerebrospinal fluid analysis, are also considered21. There are also diagnostic criteria, known as the McDonald criteria, which focus on the dissemination of lesions in time and space and have proven to be highly useful22.