Xiaojue Liang, Guohua Zhang
La enfermedad de Parkinson (EP) es un trastorno neurodegenerativo progresivo caracterizado por la pérdida de neuronas dopaminérgicas y la acumulación de α-sinucleína (α-syn) en la sustancia negra, lo que provoca disfunciones tanto motoras como no motoras. Si bien la EP se manifiesta principalmente como un trastorno del movimiento, cada vez hay más evidencia que sugiere que la disfunción gastrointestinal (TGI) y las alteraciones metabólicas sistémicas desempeñan un papel crucial en su progresión. Los niveles elevados de homocisteína (Hcy), que a menudo se observan en pacientes con EP debido a factores genéticos, terapia con L-dopa, desnutrición, edad y sexo, se han relacionado con una neurodegeneración acelerada, inflamación vascular y deterioro de la función neuromuscular, lo que potencialmente exacerba los síntomas de la enfermedad y afecta el rendimiento físico y los resultados de la rehabilitación. Objetivo : Esta revisión examina el papel de la hiperhomocisteinemia (HHcy) en la disfunción del eje intestino-cerebro, su impacto en la microbiota intestinal, las respuestas inflamatorias y la agregación de α-sinucleína, y sus posibles consecuencias para la adaptación neuromuscular, el control motor y la rehabilitación física en pacientes con EP. Métodos : Se realizó un análisis exhaustivo de la literatura existente para explorar la asociación entre HHcy, disbiosis intestinal, disfunción microvascular y neuroinflamación en la EP. Se hizo especial hincapié en cómo las alteraciones metabólicas relacionadas con Hcy influyen en la función física, la estabilidad de la marcha y el potencial de rehabilitación en pacientes con EP. Resultados : Los hallazgos sugieren que los niveles elevados de Hcy contribuyen a la desregulación de la flora intestinal, al aumento de la inflamación y al deterioro microvascular, lo que puede exacerbar aún más la neurodegeneración dopaminérgica y la disfunción neuromuscular. Además, la inflamación sistémica inducida por HHcy y las alteraciones del microbioma intestinal parecen agravar la neuroinflamación a través del eje intestino-cerebro, lo que potencialmente empeora los deterioros motores y reduce la adaptabilidad a las intervenciones de fisioterapia y ejercicio. Dado que el ejercicio y los programas de rehabilitación específicos son cruciales para mantener la movilidad, la coordinación muscular y la función neuromuscular en la EP, comprender el papel metabólico de la Hcy puede brindar información para nuevas estrategias terapéuticas para mejorar la resiliencia física y el rendimiento motor en pacientes con EP. Conclusiones:La HHcy es un factor metabólico crítico que influye tanto en la neurodegeneración como en el deterioro de la función motora en la EP, con implicaciones significativas para la rehabilitación, la capacidad de ejercicio y la adaptación neuromuscular. Las investigaciones futuras deberían centrarse en el desarrollo de intervenciones específicas, incluidas estrategias dietéticas, tratamientos farmacológicos y programas de ejercicio estructurados, para mitigar los efectos de la HHcy tanto en el eje intestino-cerebro como en la función motora. La integración de intervenciones nutricionales y basadas en la actividad física puede proporcionar un enfoque más integral para el manejo de la EP, mejorando los resultados funcionales, la movilidad y la calidad de vida general en las personas afectadas.
Parkinson’s disease (PD) is a progressive neurodegenerative disorder characterized by the loss of dopaminergic neurons and the accumulation of α-synuclein (α-syn) in the substantia nigra, leading to both motor and non-motor dysfunctions. While PD primarily manifests as a movement disorder, increasing evidence suggests that gastrointestinal (GIT) dysfunction and systemic metabolic disturbances play a crucial role in its progression. Elevated homocysteine (Hcy) levels, often observed in PD patients due to genetic factors, L-dopa therapy, malnutrition, age, and sex, have been linked to accelerated neurodegeneration, vascular inflammation, and impaired neuromuscular function, potentially exacerbating disease symptoms and affecting physical performance and rehabilitation outcomes.Objective: This review examines the role of hyperhomocysteinemia (HHcy) in gut-brain axis dysfunction, its impact on intestinal microbiota, inflammatory responses, and α-synuclein aggregation, and its potential consequences for neuromuscular adaptation, motor control, and physical rehabilitation in PD patients.Methods: A comprehensive analysis of existing literature was conducted to explore the association between HHcy, intestinal dysbiosis, microvascular dysfunction, and neuroinflammation in PD. Special emphasis was placed on how Hcy-related metabolic disturbances influence physical function, gait stability, and rehabilitation potential in PD patients.Results:
Rev.int.med.cienc.act.fís.deporte-vol. 24 -número 97-ISSN: 1577-0354533Findings suggest that elevated Hcy levels contribute to intestinal flora dysregulation, increased inflammation, and microvascular impairment, which may further exacerbate dopaminergic neurodegeneration and neuromuscular dysfunction. Additionally, HHcy-induced systemic inflammation and gut microbiome disturbances appear to aggravate neuroinflammation through the gut-brain axis, potentially worsening motor impairments and reducing adaptability to physical therapy and exercise interventions. Given that exercise and targeted rehabilitation programs are crucial in maintaining mobility, muscle coordination, and neuromuscular function in PD, understanding the metabolic role of Hcy can inform novel therapeutic strategies to enhance physical resilience and motor performance in PD patients.Conclusions: HHcyis a critical metabolic factor that influences both neurodegeneration and motor function deterioration in PD, with significant implications for rehabilitation, exercise capacity, and neuromuscular adaptation. Future research should focus on developing targeted interventions, including dietary strategies, pharmacological treatments, and structured exercise programs, to mitigate the effects of HHcy on both the gut-brain axis and motor function. Integrating nutritional and physical activity-based interventions may provide a more comprehensive approach to PD management, improving functional outcomes, mobility, and overall quality of life in affected individuals.