Carlota Bello Franco, María Martínez de Lagos Peña, Cristina de Diego Ramos, Patricia López Llorente, Laura Torralba García, Berta María Mañas Lorente
La pared abdominal otorga protección y soporte a las vísceras. En ocasiones, se producen soluciones de continuidad o debilidad de la misma que dan lugar a las hernias. Se trata de una de las patologías quirúrgicas más frecuentes. El diagnóstico de esta patología ha de ser primeramente clínico, mediante una anamnesis y exploración física exhaustiva. Las pruebas de imagen tienen un valor añadido en personas con características antropomórficas que limiten el examen físico y aportarán información adicional sobre el posible mecanismo, localización, contenido o complicaciones. La primera aproximación diagnóstica mediante pruebas de imagen suele realizarse a través de la ecografía, rápida e inocua. Permite visualizar el defecto parietal y el contenido del saco herniario, así como la presencia o no de vascularización. No obstante, la tomografía computarizada multidetector (TCMD) continúa siendo la prueba gold-standard, clave en las formas de presentación complicada en la urgencia y proporcionando una gran precisión anatómica de cara a la planificación quirúrgica. Nos permitirá además un adecuado diagnóstico en aquellos pacientes de difícil valoración clínica (obesos, cicatrices por cirugías previas). Se realiza a continuación una revisión y clasificación de las principales hernias de la pared abdominal y su localización anatómica.
The abdominal wall provides protection and support to the viscera. Sometimes, it produces solutions of continuity or weakness that give rise to the hernias. It is one of the most common surgical pathologies. The diagnosis of this pathology must first be clinical, through a history and exhaustive physical examination. Imaging tests have an added value in people with anthropomorphic characteristics that limit the physical examination and provide additional information on the possible mechanism, location, content or complications. The first diagnostic approach through imaging tests is usually done through ultrasound, which is quick and harmless. It allows visualization of the parietal defect and the contents of the hernial sac as well as the presence or absence of vascularization. However, multidetector computed tomography (MDCT) continues to be the gold-standard test, key in complicated presentation forms in the emergency and providing great anatomical precision for surgical planning. It will also allow us an adequate diagnosis in those patients whose clinical assessment is difficult (obese, scars from previous surgeries).
Next, a review and classification of the main abdominal wall hernias and its anatomical location is carried out.