Elías Rafael Herrera Ruiz, Ana María Barceló Labuena, Joaquín Juste Giménez, Miriam Artal Rillo, María García Magán, Nuria Durán Artigas
En la actualidad, el consumo de estimulantes como el café, bebidas energéticas y anfetaminas se ha vuelto común en nuestra sociedad. Estas sustancias tienen efectos activadores en nuestro organismo, manteniéndonos despiertos, activos y mejorando nuestro estado de ánimo. Aunque inicialmente fueron diseñadas para uso médico, las anfetaminas se utilizan ilegalmente con fines recreativos, en ambientes de fiesta o para mejorar el rendimiento en el trabajo, estudios o deporte. El consumo prolongado de estos estimulantes puede generar tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia al intentar dejar de consumirlos. Además, pueden tener efectos perjudiciales para la salud, llegando a ser letales si no se controla su consumo. Los efectos agudos del consumo de anfetaminas incluyen euforia, aumento de energía, mejora en la concentración y atención, disminución del cansancio y apetito, entre otros. Sin embargo, el consumo crónico puede llevar a problemas como pérdida de peso, trastornos del sueño, alteraciones emocionales, problemas cardiorrespiratorios, alucinaciones, psicosis y hasta la muerte. El tratamiento de la intoxicación aguda por anfetaminas se basa en medidas generales como mantener la permeabilidad de la vía aérea, realizar resucitación cardiopulmonar si es necesario, evacuación gástrica y mantener un ambiente tranquilo. No existe un tratamiento específico para la abstinencia de anfetaminas, siendo el tratamiento sintomático con fármacos como benzodiacepinas, antidepresivos y antipsicóticos. En España, existen programas y organizaciones como el Plan Nacional sobre Drogas, la Estrategia Nacional sobre Adicciones y centros como la ‘Asociación Érguete’ o ‘Cruz Roja’ que trabajan en la prevención, reducción del consumo.
Currently, the consumption of stimulants such as coffee, energy drinks, and amphetamines has become common in our society. These substances have activating effects on our bodies, keeping us awake, active, and improving our mood. Although initially designed for medical use, amphetamines are illegally used for recreational purposes, in party environments or to enhance performance at work, studies, or sports. Prolonged consumption of these stimulants can lead to tolerance, dependence, and withdrawal syndrome when trying to stop using them. Additionally, they can have harmful effects on health, potentially becoming lethal if their consumption is not controlled. The acute effects of amphetamine consumption include euphoria, increased energy, improved concentration and attention, decreased fatigue and appetite, among others. However, chronic consumption can lead to issues such as weight loss, sleep disorders, emotional disturbances, cardiopulmonary problems, hallucinations, psychosis, and even death. The treatment of acute amphetamine intoxication is based on general measures such as maintaining airway permeability, performing cardiopulmonary resuscitation, if necessary, gastric evacuation, and maintaining a calm environment. There is no specific treatment for amphetamine withdrawal; symptomatic treatment with drugs such as benzodiazepines, antidepressants, and antipsychotics is used. In Spain, there are programs and organizations such as the National Drug Plan, the National Strategy on Addictions, and centers like ‘Asociación Érguete’ or ‘Red Cross’ that work on prevention and reducing consumption.