Fátima Alexia Legarreta Muela, Julián Esparza Romero, Ricardo Terminel Zaragoza, Iván de Jesús Toledo Domínguez, Hebert Quintero Portillo, Ruth Gabriela Ulloa Mercado, Pablo Gortares Moroyoqui, Edna Rosalba Meza Escalante, Ana Rentería Mexía
Introducción: la prevención de enfermedades cardiometabólicas es actualmente una prioridad por su relación con las complicaciones de la COVID-19. Los estilos de vida poco saludables son la piedra angular de la obesidad y el riesgo cardiometabólico.
Objetivo: examinar la asociación entre dieta y actividad física con la grasa corporal en adolescentes mexicanos.
Métodos: el estudio fue transversal. Los datos incluyeron variables sociodemográficas; mediciones de presión arterial y antropometría; ingesta de alimentos y nutrimentos con recordatorios de 24 horas; y actividades físicas con el cuestionario internacional de actividad física (IPAQ). Se utilizo análisis univariado y los modelos múltiples se construyeron mediante selección paso a paso hacia adelante (p ≤ 0.05 y plausibilidad biológica).
Resultados: participaron n = 230 estudiantes, 18,5 ± 0,4 años y 54,8 % hombres. Se obtuvieron tres modelos asociados a la grasa corporal. En el primero, los ácidos grasos saturados (β = 0,30, p = 0,028) se asociaron significativamente de forma positiva, y la actividad física vigorosa significativamente de forma negativa como factor protector (β = -0,007, p = 0,023). En el segundo, la grasa total (β = 0,17, p = 0,005) se asoció positivamente y la actividad física vigorosa, negativamente (β = -0,007, p = 0,023). El tercer modelo incluyó frutas y verduras (β = -5,49, p = 0,092) y actividad física vigorosa (β = -0,006, p = 0,058) como factores protectores.
Conclusiones: la ingesta dietética de grasas totales y saturadas y la actividad física vigorosa se asociaron significativamente con la grasa corporal, mientras que las frutas y verduras tendieron a ser significativas. Se necesitan programas comunitarios que promuevan la ingesta de alimentos protectores y la reducción de alimentos de riesgo, y fomenten la actividad física vigorosa en adolescentes.
Introduction: the prevention of cardiometabolic diseases is currently a priority due to its relationship with COVID-19 complications. Unhealthy lifestyles, like inadequate diet and physical inactivity, are the cornerstone for obesity and cardiometabolic risk.
Objective: to examine the association between diet and physical activity with body fat in Mexican adolescents.
Methods: the study was cross-sectional. Data included socio-demographic variables, health history and smoking habit obtained through questionnaires; blood pressure and anthropometry measurements; food and nutrient intake through 24-hour recalls; and physical activities through the International Physical Activity Questionnaire (IPAQ). Univariate analyses were used and multiple models were built by stepwise forward selection (p ≤ 0.05 and biological plausibility).
Results: participants were n = 230 students, 18.5 ± 0.4 years and 54.8 % men. Three models associated with body fat were obtained. In the first model, saturated fatty acids (β = 0.30, p = 0.028) were significant positive associated, while vigorous physical activity was significant negative associated as a protective factor (β = -0.007, p = 0.023). In the second model, total fat (β = 0.17, p = 0.005) was significant positive associated, and vigorous physical activity was significant negative associated (β = -0.007, p = 0.023). The third model included fruits and vegetables (β = -5.49, p = 0.092) and vigorous physical activity (β = -0.006, p = 0.058) as protective factors.
Conclusions: dietary intake of total fat and saturated fatty acids, and vigorous physical activity, were significantly associated with body fat, while fruits and vegetables trended toward significance, in Mexican adolescents. Community-based programs that promote intake of protective foods and reduction of risky foods, and encourage vigorous physical activity, are needed in adolescents.