No es infrecuente que un profesional de la Medicina se niege a realizar determinados actos o participar en actividades que, aunque juridícamente esté obligado a ello, puede ir en contra de su propia conciencia.
Los supuestos más habituales son: la prescripción de la píldora del día después, técnicas de reproducción asistida o esterilizaciones, voluntades anticipadas y el aborto en los supuestos contemplados por la actual legislación vigente.