Ya desde el Juramento Hipocrático (siglo IV a. C.), el secreto profesional en el ejercicio de la medicina es una de las características esenciales en la relación médico-paciente. La Asociación Médica Mundial, en su 2ª Asamblea General, en 1948, preconiza " Guardar y respetar los secretos confiados a mí, incluso después del fallecimiento del paciente ".