M. Caroit
Desde hace aproximadamente una década, el problema de la artrosis de rodilla se ha modificado bastante. Hemos aprendido a reconocer mejor las dos grandes variedades de gonartrosis a veces asociadas: artrosis femoropatelar, la más frecuente, que parece en ocasiones secundaria a una displasia femoropatelar, y artrosis femorotibial, en general secundaria o cuando menos asociada a una desviación axial de la rodilla. Paralelamente a este análisis clínico y etiológico más preciso, y en gran parte gracias a él, el tratamiento se ha enriquecido con diferentes intervenciones quirúrgicas que tienen por objeto detener la progresión de la artrosis. Esta cirugía sigue teniendo gran valor en la actualidad, debido a que los múltiples esfuerzos de cirujanos y biomecánicos no han logrado todavía poner a punto la prótesis ideal.