Durante muchas décadas, el tratamiento de la insuficiencia cardiaca se basó única y exclusivamente en la administración de digitálicos y diuréticos, asociados a un régimen sin sal más o menos estricto. En la actualidad, gracias a un mejor conocimiento de los mecanismos de la insuficiencia cardiaca, se han desarrollado nuevas pautas terapéuticas: de ahí el indiscutible interés de un recuerdo, aunque sólo sea esquemático, de las nuevas nociones fisiopatológicas de la insuficiencia cardiaca