La cirugía endonasal, a semejanza de todas las cirugías finas, aplica cada día de manera constante los progresos de la microcirugía. Siguiendo las huellas de la cirugía del oido, primero, y después la cirugía laríngea, está empezando a imponerse hoy la cirugía endonasal con microscopio. A consecuencia de ello, se amplía su campo de acción, nacen nuevas indicaciones y aumentan los éxitos terapéuticos.
Tanto la endoscopia nasal como los exámenes bajo microscopio se están convirtiendo, pues, en una práctica habitual en los servicios modernos de otorrinolaringología. El examen bajo microscopio no presenta, realmente, ninguna dificultad particular. Sólo la falta del material adecuado o la fuerza de la costumbre explica que estas técnicas no sean todavía una práctica absolutamente corriente. Las rinitis crónicas, las poliposis nasales, las obstrucciones de las ventanas e incluso las desviaciones de tabique deberían ser indicaciones obligadas de esta nueva técnica. Es más, la exploración y el acceso a las regiones más profundas necesitan imperativamente el empleo del microscopio.