R. Milleret
La arteritis de los miembros inferiores es cada vez más frecuente en los ancianos de más de setenta y cinco años. Si bien representa una potencial invalidez por pérdida de un miembro en los enfermos más jóvenes, en el anciano pone en juego el pronóstico vital, en especial por las complicaciones postoperatorias y el encamamiento prolongado.
Por ejemplo, el temible síndrome del derrumbamiento es el resultado clásico de las hospitalizaciones demasiado largas y una intervención como la simptectomía lumbar, teóricamente benigna, se ve agravada después de los setenta años con una mortalidad del 4%, a causa de la aparición de infartos y embolias pulmonares.