La piel normal está habitada por una flora bastante rica; la infección cutánea sobreviene cuando la relación huésped-parásito se desequilibra a favor del parásito, como consecuencia de alguna lesión o enfermedad subyacente. Gracias a la búsqueda sistemática del germen responsable (casi siempre un estreptocco b hemolítico o un estafilococo) y la evaluación del estadio evolutivo, puede ajustarse el protocolo terapéutico que sea más eficaz y menos gravosos.