El deterioro cognitivo es uno de los principales determinantes de las necesidades asistenciales requeridas por la población anciana. Este deterioro supone, junto a la incapacidad funcional, la causa principal de ingreso en el medio residencial. El riesgo de ingreso hospitalario y de estancia superior a 6 días es doble en aquellos ancianos con deterioro cognitivo. El declive intelectual constituye un predictor independiente de longevidad en personas mayores de 70 años. Según datos del estudio Framingham, los sujetos con deterioro cognitivo tienen un riesgo de muerte cercano al doble que el de su grupo de edad, sexo y nivel educacional.