La depresión es la enfermedad mental más frecuente y la más reversible en las personas mayores de 60 años. Con frecuencia su diagnóstico se ve dificultado debido a múltiples factores: enfermedades asociadas, deterioro cognitivo y sucesos adversos de la vida. La depresión no tratada contribuye a aumentar la morbilidad y la mortalidad, disminuye la calidad de vida y aumenta los costes sanitarios. Es importante realizar un diagnóstico adecuado de esta enfermedad, ya que se trata de un proceso tratable, pero con frecuencia pasa desapercibido y queda sin diagnosticar y, consecuentemente, sin tratar.