Las probabilidades de contraer procesos infecciosos prevenibles mediante vacunación, con ocasión de viajes internacionales, dependen de múltiples factores. Estos procesos infecciosos incluyen enfermedades comunes, que existen en el país de origen del viajero pero que son mucho más frecuentes en el área geográfica de destino, sería el caso por ejemplo de la hepatitis A. Asimismo, es preciso considerar el riesgo de enfermedades específicas o exclusivas de los países a visitar, como sería la rabia o la encefalitis japonesa. La infraestructura sanitaria deficiente y otros factores ligados a la climatología local, así como los cambios en los ritmos alimentarios, de sueño y de actividad física, pueden favorecer la aparición de procesos infecciosos, muy especialmente de aquellos que se propagan a través de la vía fecal oral y por artrópodos vectores.