La prevención de enfermedades infantiles sigue siendo el caballo de batalla de la pediatría actual, habiéndose conseguido gracias a la implantación de las vacunaciones la disminución o en ciertos casos la erradicación de enfermedades muy prevalentes hasta hace pocos años. La diarrea aguda sigue siendo un problema grave de salud, tanto por su magnitud como por su trascendencia social. Su prevención representa un reto importante, dada la dificultad de generalizar normas de actuación que abarquen tanto a países desarrollados como en vías de desarrollo, en los cuales las medidas sociales, ambientales y de servicios públicos son muy diferentes. Las consecuencias también son diferentes; por ejemplo, en Europa mueren cada año unos 70 niños menores de 5 años por diarrea aguda debida a rotavirus, mientras que en los países en vías de desarrollo la mortalidad anual llega a 500.000-870.000 niños.