La incontinencia anal es un problema devastador desde el punto de vista físico, social y emocional, con un coste sanitario muy elevado.Su incidencia y relevancia son muy difíciles de establecer, porque sólo aproximadamente 1/3 de los que la sufren comentan el problema con el médico, pero se estima que afecta al 2´5% de la población, aumentando con la edad (1/3 son mayores de 65 años), y con mayor predominio en el sexo femenino (2/3 son mujeres). En un 10% de los pacientes, la incontinencia anal supone una actividad restringida y la necesidad de medicación. En U.S.A. se gastan cada año más dólares en cuidadados de la incontinencia anal y urinaria que en cáncer (1). En España, la sanidad pública cubre todos los gastos de compresas y pañales, lo que supone una cantidad importantísima si tenemos en cuenta que en 1 de cada 3 pacientes con incontinencia hay pérdidas diarias de heces.