Desde que en 1930 Cecil, Nicolls y Stainsby determinaron que pacientes con artritis infecciosa crónica presentaban títulos altos de aglutininas antiestreptocócicas, ya se estableció una estrecha relación entre Reumatología y Bioquímica. Con el devenir de los años, se hizo necesario una mayor participación del laboratorio en el diagnóstico y pronóstico de las enfermedades reumatológicas, a lo cual ha contribuido el desarrollo de nuevas herramientas como son las técnicas nefelométricas, de ELISA, inmuno-fluorescencia, etc.