La Microbiologia Clinica se encuentra sometida a un continuo cambio, determinado, en sentido positivo, por los avances tecnológicos que permiten disponer de mejores herramientas diagnósticas y terapéuticas. En sentido negativo, por el cambio en las circunstancias que posibilitan la aparición de nuevos patógenos o la reintroducción de otros que estaban quiescentes.
Sea como fuere, la conclusión general es que esta disciplina es una especialidad viva y con perspectivas de futuro. La idea ingenua derivada de la aplicación exitosa de las vacunas o de la introducción de los antibióticos, según la cual el hombre controlaría las enfermedades infecciosas, no dejó de ser un sueño quimérico pronto desmentido por la realidad.