Las imágenes de resonancia magnética (IRM), las de tomografía por emisión de fotones (SPECT) y las de tomografía por emisión de positrones (PET) permiten analizar de forma incruenta el funcionalismo del cerebro humano vivo. Estas tres técnicas de neuroimagen han contribuido a definir muchos de los conocimientos actuales sobre la neurobiologia del cerebro sano y del cerebro enfermo.