Remigio Vela Navarrete
La imparable magnitud demográfica del envejecimiento poblacional constituye una revolución inmediata, silenciosa, pero de consecuencias extraordinarias, sobre todo en lo que se refiere a temas socio-sanitarios fundamentales, con pensiones, dependencia, asistencia médica, asistencia social, consumo de recursos humanos y farmacológicos, etc. Sobre todo, el impacto sanitario, previsible, va a suponer un considerable aumento del consumo de servicios y mediación por una población más exigente, tanto desde el punto de vista médico como social, que valora con más rigor disfunciones hasta asumidas como propias del envejecimiento y aparentemente irremediables.