El concepto de insuficiencia cardiaca diastólica (ICD) ha surgido como consecuencia de la observación clínica de que no son pocos los pacientes que, con signos y síntomas de insuficiencia cardiaca, presentan una fracción de eyección conservada. Se ha asumido, quizá con demasiada rapidez, que puesto que la función sistólica está preservada, el problema de estos pacientes debe radicar en la diástole. Es muy probable que, desde un punto de vista fisiopatológico, no tenga demasiado sentido separar de forma artificial la sístole de la diástole; las dos forman parte de un proceso continuo: relajación -contracción. En este sentido, conviene recordar que el factor determinante más importante del llenado ventricular es precisamente la función sistólica.