Ana Custodio, José Ángel García Sáenz, Eduardo Díaz-Rubio García
La angiogénesis, proceso de formación de vasos nuevos a partir de otros ya existentes, es fundamental para el crecimiento, desarrollo, infiltración local y metastatización a distancia de los tumores, y está mediada, entre otros, por el factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF) y el factor de crecimiento derivado de las plaquetas (PDGF), los cuales son producidos y secretados por las células tumorales. VEGF actúa sobre las células endoteliales que tapizan el capilar vascular favoreciendo su crecimiento, proliferación y migración. PDGF actúa sobre los pericitos, células que proporcionan estabilidad a los nuevos capilares y dirigen al neovaso hacia el tumor. El mayor entendimiento del proceso de la neoangiogénesis en el crecimiento tumoral, así como de los distintos factores de crecimiento y receptores implicados, ha llevado al desarrollo de varias estrategias que inhiben la formación de estos nuevos vasos sanguíneos (1).