El incremento de la longevidad está condicionando en gran medida, no tanto la aparición de nuevas patologías como el incremento considerable de procesos que hace unas décadas ocupaban un modesto lugar en la Patología Oftalmológica y que han pasado ser motivo de constante preocupación por la negativa repercusión en la calidad de vida de una importante parte de la población que, por motivos obvios, ya de por sí afectada de grandes incapacidades, tiene la visión como una parte importante tanto para garantizar su independencia como para proporcionarle gran parte de sus numerosas horas de ocio; estamos hablando de la lectura, la TV, Internet, juegos de salón, etc., que difícilmente se pueden realizar a entera satisfacción si no se dispone de una capacidad adecuada para poderlos practicar. Por otra parte, la gente de edad asume perfectamente la fatiga que le produce el caminar y otras muchas limitaciones asociadas a la longevidad, pero no acepta de buen grado que al cabo de un par de horas de lectura tenga que dejarlo pues el esfuerzo visual se le hace insostenible.