Una de las características que definen al sistema inmune es la capacidad que tiene para distinguir lo propio de lo ajeno. El reconocimiento de lo propio se encuentra directamente relacionado con la génesis de los receptores inmunitarios de los linfocitos T y B.
La característica primordial de las enfermedades autoinmunes es que la lesión hística es producida por una reacción inmunitaria del organismo con sus tejidos, es decir, en el organismo hay anticuerpos o linfocitos T que reaccionan contra los autoantígenos.