Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el paciente anciano. La sociedad española está sufriendo un envejecimiento progresivo, lo que implica que ya se trata de un problema de salud pública de primer orden, pero que su demanda al sistema sanitario va a ir en aumento.
Se estima que entre un 50 a un 66% de la población mayor de 65 años es hipertensa, lo cual supone un problema relativamente nuevo derivado del aumento de la esperanza de vida que se ha producido a lo largo de un periodo de tiempo relativamente corto; en los últimos 50 años se ha doblado en España.