Javier Cortés Bordoy
El establecimiento de la relación de causalidad entre el Virus del Papiloma Humano (VPH) (1) y un conjunto de patologías oncológicas, especialmente el cáncer de cuello de útero, permitió abrir una línea de investigación muy activa centrada en ensayar, con las máximas garantías (2), una vacuna frente al VPH. Disponemos ya de dos vacunas, al bivalente [tipos 16 y 18, Cervarix, GlaxoSmithKline (3)] y la tetravalente [tipos 6,11,16 y 18, Gardasil, Merck/Sanofi Pasteur (4)]