Ramiro Palazón García
El bruxismo, o rechinamiento rítmico de dientes, suele ser considerado una parasomnia, pero también puede encontrarse como síntoma de liberación piramidal tras accidente cerebrovascular que cursa con síndrome de cautiverio.
Se presenta el caso de una mujer de 50 años, que sufrió ictus vertebrobasilar que cursó con coma y tetraplejia, y que estuvo en estado vegetativo durante un año. Durante los 22 primeros meses recibió fisioterapia respiratoria y movilizaciones pasivas.
Se valoró posteriormente, cuando presentó afasia, tetraparesia espástica de predominio derecho e intenso bruxismo. Se instauró medicación anti espástica oral, que logró controlar parcialmente el tono de los miembros, pero no el bruxismo. Se decidió utilizar para ello la toxina botulínica.
Tras inyección de 100 UI Botox® en cada masetero y de 50 UI a los tres meses, se consiguió pasar de bruxismo continuo con dificultad para la apertura bucal, a episodios aislados de rechinamiento nocturno y capacidad para realizar praxias orolinguofaciales.