Se han estudiado las características psicológicas de 19 niños diagnosticados de acondroplasia, con una edad media de 10 años y un rango entre siete y 12 años, pendientes de someterse a un alargamiento quirúrgico óseo de sus extremidades, comparándolos con 19 controles normales, elegidos al azar en una población escolar de las mismas características, con el objetivo de conocer las posibles diferencias psicológicas existentes entre ambos grupos. En los niños acondroplásicos se analizó el perfil psicológico mediante cuestionaarios, como el Chid Behavior Checklist de Achenbach y el Test evaluativo multifactorial de adaptación infantil (TAMAI), mediante pruebas proyectivas, como el House-Tree-Person, Familia real, Familia L. Cormann, Pata Negra y el dibujo de su autoimagen y a través de una entrevista semiestructurada con los padres, donde se recogió información sobre pautas de sociabilidad, relación y afectividad. Finalmente se valoró el cociente intelectual (CI) a través del Weschler Intelligence Scale Children-Revised y se obtuvo información adicional sobre el rendimiento y comportamiento escolar a través de un informe ofrecido por el colegio.
En el grupo control se realizaron las mismas pruebas, menos el CI que se dedujo de las notas escolares.
La media del CI estaba dentro de los limites de la normalidad en el grupo con acondroplasia, pero en ellos se ha observado que son más inseguros, dependientes, introvertidos, retraídos, con baja autoestima y tendencia a la tiranización que el grupo control. Esto puede influir en el proceso de rehabilitación de la elongación ósea de sus extremidades, para corregir su tipometría simétrica.