Los niños con parálisis cerebral infantil además de las alteraciones en el tono muscular, la postura y el movimiento, presentan trastornos asociados: visuales, auditivos, cognitivos, emocionales y del lenguaje. Estos últimos son especialmente importantes porque limitan ampliamente la capacidad comunicativa del niño, sobre todo si se tiene en cuenta la importancia de la comunicación verbal en la sociedad actual. Todo ello hace que la conexión de estos niños con el mundo exterior sea escasa y, en definitiva, que el riesgo de minusvalía social sea bastante elevado.
El tratamiento debe tener en cuenta al niño en su totalidad. Es necesaria una estrecha colaboración sobre todos los profesionales que forman parte del equipo. Dentro de éstos, el logopeda debe ayudar a que el lenguaje y el habla del niño se aproximen lo más posible a patrones normales de expresión y compresión.
En los casos en que, a pesar del tratamiento logopédico, la capacidad de hablar del niño no le permita relacionarse eficazmente con los demás, se puede plantear el aprendizaje de un Sistema Alternativo de Comunicación. Sus características y soporte técnico dependerán de las posibilidades motoras y del nivel de comprensión del niño. El objetivo principal de estos sistemas es, por tanto, proporcionar al niño la habilidad para expresar necesidades, pensamientos y sentimientos.