Matías Costa Paz, Maximiliano Ranalletta, A. Making, Miguel Ayerza
El propósito de este trabajo es analizar siete casos de fractura de rótula luego de la reconstrucción del ligamento cruzado mediante injerto rotuliano autólogo. En esta serie, y tomando en cuenta sólo las cuatro fracturas desplazadas en 1058 reconstrucciones ligamentarias, la incidencia fue del 0,37% y es comparable con la comunicada por otros autores, que oscila entre el 0,35% y el 2,3%.
Los pacientes fueron evaluados con el método de Lysholm y con el artrómetro KT-1000. Las fracturas se produjeron a los 63 días, en promedio, de la reconstrucción ligamentaria (rango, 50-160) y la media de edad fue de 31 años (rango, 25-36).
El seguimiento fue de 43 meses, en promedio; la puntuación promedio en la evaluación de Lysholm fue de 90 puntos, y todos los pacientes presentaron rodillas estables. A pesar de la sólida fijación de la fractura, en estos pacientes, el resultado final fue menos satisfactorio que en aquellos que no presentaron esta complicación.
We present seven patients with patella fractures following cruciate ligament reconstructions using bone-patellar tendon-bone autografts. There were four displaced patella fractures in donor knees, yielding an incidence of 0.37%.
Patients were assessed with the Lysholm knee scoring scale and anterior tibial translation side-to side difference was evaluated with KT-1000 arthrometer.
The mean follow-up was 43 months and the average Lysholm score was 90 points. Side-to-side difference was less than 3 mm in all patients with KT-1000 arthrometer.
Although the patella fracture did not affect the stability of the knee in these cases, the final outcome appears to be less satisfactory than in those patients without this complication.