Valencia, España
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INTRODUCCIÓN. La simulación clínica se ha consolidado como un pilar fundamental en la formación médica basada en competencias para los profesionales de urgencias, proporcionando un entorno seguro para la adquisición de habilidades. No obstante, persisten disparidades de género en el desempeño clínico, la autopercepción y las oportunidades formativas, lo que representa un desafío para la equidad educativa.
OBJETIVO. Realizar una revisión de la literatura reciente sobre las diferencias por sexo en el aprendizaje basado en simulación y analizar las estrategias educativas que han demostrado eficacia en la reducción de las brechas de desempeño y autoeficacia en el personal de los servicios de urgencias.
MATERIAL Y MÉTODOS. Se llevó a cabo una revisión narrativa identificando estudios experimentales, revisiones sistemáticas y programas curriculares publicados entre 2010 y 2025 en PubMed y Scopus. La estrategia de búsqueda se centró en la educación médica basada en la simulación dentro de los contextos de cuidados urgentes y emergencias.
RESULTADOS. Se hallaron diferencias por sexo en el desempeño psicomotor, la confianza clínica y la autoevaluación. Las intervenciones que mostraron mayor efectividad para mitigar estas brechas incluyeron: el aprendizaje basado en el dominio (SBML), la simulación de alta fidelidad y repetida, la simulación híbrida y los programas centrados en habilidades de comunicación y negociación.
CONCLUSIONES. La incorporación sistemática de estrategias de simulación con enfoque de género es esencial para reducir las inequidades formativas en Medicina de Urgencias. La implementación de modelos basados en el dominio, la práctica deliberada y el entrenamiento comunicativo inclusivo no solo mejora la competencia clínica global, sino que promueve entornos de aprendizaje equitativos y sensibles a las diferencias individuales e interseccionales.
INTRODUCTION. Clinical simulation has become a fundamental pillar in competency-based medical training for emergency professionals, providing a safe environment for skill acquisition. Nevertheless, gender disparities persist in clinical performance, selfperception, and training opportunities, representing a challenge for educational equity.
OBJECTIVE. To conduct a narrative review of the recent literature on sex differences in simulation-based learning and to analyze educational strategies that have demonstrated effectiveness in reducing performance and self-efficacy gaps among emergency department personnel.
MATERIAL AND METHODS. We conducted a review identifying experimental studies, systematic reviews, and curricular programs published between 2010 and 2025 in PubMed and Scopus. The search strategy focused on simulation-based medical education within urgent care and emergency settings.
RESULTS. The reviewed evidence identifies significant sex differences in psychomotor performance, clinical confidence, and selfassessment. The interventions that demonstrated the greatest effectiveness in mitigating these gaps included: simulation-based mastery learning (SBML), repeated high-fidelity simulation, hybrid simulation, and programs focused on communication and negotiation skills.
CONCLUSIONS. The systematic incorporation of gender-focused simulation strategies is essential to reduce educational inequities in Emergency Medicine. The implementation of mastery-based models, deliberate practice, and inclusive communication training not only improves overall clinical competence but also promotes equitable learning environments sensitive to individual and intersectional differences.