Introducción: El propósito de este trabajo es evaluar la técnica de artrodesis tibiocalcánea, también denominada fusión tibiocalcánea con el método de fijación con clavo endomedular retrógrado transplantar, con la técnica del abordaje transaquiliano de Kenneth A. Johnson.
Materiales y métodos: Entre 1998 y 2001, hemos tratado con esta técnica a 8 pacientes (7 eran varones) con cambios degenerativos severos, deformidad importante y dolor funcional de la articulación del tobillo y del retropié, secuelas originadas por artrosis postraumáticas, enfermedad de Charcot, necrosis aséptica del astrágalo y revisión de fusión fallida. Las edades de los pacientes oscilaron entre 54 y 76 años, con una edad promedio de 62,2 años. Utilizamos la técnica propuesta por Kenneth A.
Johnson, de fusión tibiotalocalcánea a través de un abordaje transaquiliano, con injerto óseo en chips, tomado de cresta ilíaca. La fijación se realizó con un clavo endomedular acerrojado GHS (Green, Henry y Seligson, S & N), como inicialmente lo hiciera M. Pinzur.
Resultados: Luego de un seguimiento promedio de 26 meses (rango entre 6 y 40 meses), las heridas quirúrgicas cicatrizaron en todos los pacientes y pudimos obtener la corrección de todos los ejes. En todos los pacientes se observó una consolidación clínica y radiológica entre los 4 y 8 meses del posoperatorio. La puesta en carga y la deambulación comenzaron entre los 90 y los 120 días de la operación. No hubo intolerancia ni dolor plantar en el punto de ingreso del clavo en 7 de los pacientes. Uno solo presentó dolor plantar que cedió espontáneamente a los 2 meses del posoperatorio. En todos los casos, utilizamos en el posoperatorio inmediato una valva posterior enyesada, con elevación del miembro, hasta tanto se lograra la cicatrización de las partes blandas y el retiro de los puntos de la piel.
Como complicaciones tuvimos un solo caso de infección profunda, que cedió con el retiro del clavo y una fractura diafisiaria de tibia baja por estrés preoperatorio.
Conclusiones: En nuestra experiencia, aunque no son muchos los casos, esta técnica es un procedimiento valedero para lograr la fusión y garantiza un realineamiento correcto del talón entre la tibia y el retropié, en deformidades muy complejas. En nuestros pacientes, nos permitió obtener un alto índice de consolidación y corregir deformidades severas, con un alto grado de satisfacción y aceptación por parte de los enfermos. Sin embargo, se debe considerar esta cirugía de gran complejidad, por lo que debe recomendarse únicamente como una técnica de salvataje.
Background: The purpose of this presentation, is to evaluate the tibiocalcaneal arthrodesis (TCA) technique, also called tibiocalcaneal fusion, with transplantar fixation, using a retrograde intramedullary locked nail throught a transachilean approach, advocated by Kenneth A. Johnson.
Methods: Eight patients (1998-2001), with ages ranging between 54 and 76 years (average, 62.2 years) -one female and seven males- presenting severe degenerative changes and major deformity with functional pain in the ankle and hindfoot caused by posttraumatic arthrosis, Charcot disease, aseptic necrosis of the talus, and a revision surgery for fusion failure. Surgical technique recommended by Kenneth A. Johnson for the TCA, through a transachilean approach, bone grafting with bone chips harvested from the iliac crest. Rigid fixation was achieved using an intramedullary locked nail (GHS - S & N), as initially done by M. Pinzur.
Results: After a follow-up ranging between six and forty months (average 26 months), the surgical wounds had healed in all our patients, and correction of every axis had been obtained. All patients achieved clinical and radiological union within four to eight months post-op.
Weightbearing and walking started between 90 and 120 days post-op. Seven of our patients presented neither intolerance nor pain in the nail entry point in the plantar region. One patient reported pain in the short-term postop, which spontaneously disappeared within two months. Following surgery, a posterior splint was applied in all cases and the leg was kept elevated while soft tissues healed and stitches were removed. The complications were only one deep infection, that healed after nail removal, and one pre-op stress fracture of the distal tibial shaft.
Conclusions: Although the number of cases in this series is relatively small, this technique appears as a reliable procedure to attain fusion and guarantee heel alignment between the tibia and the hindfoot in complex deformities. A high consolidation rate was achieved as well as the correction of severe deformities and a high degree of satisfaction and acceptance by our patients.
Nevertheless, we feel this procedure is highly complex and should only be recommended as a salvage technique.