Leidy J. Muñoz Martínez
El sistema alimentario mundial se enfrenta a desafíos crecientes derivados de las crisis sanitarias, las tensiones geopolíticas y el cambio climático, que están provocando inseguridad alimentaria, aumento de los precios, inestabilidad económica y una mayor prevalencia de enfermedades no transmisibles. Para afrontar estos desafíos, resulta fundamental avanzar hacia un sistema alimentario más sostenible que garantice la seguridad alimentaria, la salud pública y la preservación del medio ambiente. El presente artículo expone la necesidad de transformar el sistema alimentario, poniendo de relieve vulnerabilidades estructurales en las que los dietistas-nutricionistas (D-N) pueden desempeñar un papel decisivo. Los D-N emergen como agentes clave en esta transformación debido a su capacidad para promover dietas saludables y sostenibles en las distintas etapas del sistema alimentario. Su labor abarca diversos ámbitos, entre ellos la práctica clínica, la salud pública, la educación, la industria alimentaria y la investigación. No obstante, para que los D-N puedan contribuir de manera efectiva, es necesario ampliar las oportunidades de desarrollo competencial y generar entornos facilitadores que favorezcan su actuación. Con el objetivo de fortalecer el papel de los D-N en esta transición, se identifican tres áreas prioritarias de acción: reforzar la voluntad política y la gobernanza, mejorar la formación en sostenibilidad dentro de los estudios de nutrición y dietética, y promover entornos de apoyo para los profesionales. Abordar estos factores permitirá a los D-N impulsar cambios sistémicos, promoviendo políticas alimentarias equitativas, directrices dietéticas sostenibles y una mayor sensibilización pública sobre la sostenibilidad de los sistemas alimentarios. Su participación resulta esencial para construir un sistema alimentario resiliente y justo que priorice tanto la salud humana como la salud planetaria.