Carlos Centeno-Cortés
España ha experimentado avances relevantes en la planificación, la visibilidad y la organización de los cuidados paliativos, pero persisten desigualdades territoriales, diferencias de acceso y una garantía todavía insuficiente para pacientes y familias. En este contexto, una ley nacional de cuidados paliativos puede entenderse no como un gesto ideológico ni como una respuesta reactiva a otros debates, sino como una herramienta de equidad, salud pública y cohesión del Sistema Nacional de Salud. La Organización Mundial de la Salud considera la existencia de un marco legal que garantice el acceso y regule los cuidados paliativos como un indicador de desarrollo, y la experiencia europea muestra que las leyes más útiles son aquellas que, además del reconocimiento formal, incorporan mecanismos concretos de implementación, financiación, gobernanza y evaluación. A la luz de estas lecciones, una eventual ley española debería fijar unos mínimos comunes de acceso en todo el territorio, impulsar una atención precoz e integrada, reforzar la formación de los profesionales, apoyar a las familias y los cuidadores, asegurar el acceso a medicamentos esenciales y establecer indicadores públicos de seguimiento. No se trata de añadir una norma más, sino de reforzar una garantía básica del sistema sanitario.
Spain has made relevant progress in the planning, visibility and organisation of palliative care, but territorial inequalities, differences in access and still insufficient guarantees for patients and families persist. In this context, a national palliative care law should be understood not as an ideological gesture or a reactive response to other debates, but as a tool for equity, public health and cohesion within the National Health System. The World Health Organization considers the existence of a legal framework that guarantees access to and regulates palliative care to be an indicator of development, and the European experience shows that the most useful laws are those that, beyond formal recognition, incorporate concrete mechanisms for implementation, financing, governance and evaluation. In light of these lessons, a future Spanish law should establish common minimum standards of access across the country, promote early and integrated care, strengthen professional training, support families and caregivers, ensure access to essential medicines and establish public monitoring indicators. The aim would not be to add one more regulation, but to reinforce a basic guarantee of the health system.