Maricela Jesús Pino Alvarez
Objetivo: reflexionar sobre la relevancia de incorporar la educación menstrual al currículo universitario en la formación de profesionales de la salud, especialmente en la carrera de Obstetricia y Puericultura, desde una perspectiva de derechos humanos y equidad de género.
Diseño: artículo de reflexión teórica.
Método: se realizó una revisión bibliográfica narrativa de literatura científica, documentos institucionales y marcos normativos nacionales e internacionales sobre salud menstrual, educación superior y formación profesional, en el contexto del diseño de una tesis doctoral.
Resultados: el análisis evidencia que la salud menstrual continúa siendo abordada de manera insuficiente y fragmentada en la educación superior, predominando una visión biologicista que invisibiliza sus dimensiones psicosociales, culturales y de derechos. Esta omisión limita el desarrollo de competencias profesionales integrales y perpetúa estigmas asociados a la menstruación.
Conclusión: a partir del análisis, se justifica el desarrollo de programas educativos que promuevan conocimientos, actitudes y prácticas adecuadas en salud menstrual, avanzando hacia una transformación pedagógica que incorpore esta dimensión como un componente estructural del currículo universitario, con enfoque biopsicosocial, de género y derechos humanos, contribuyendo a una formación profesional más inclusiva, crítica y comprometida con la equidad.
Objective: to reflect on the relevance of incorporating menstrual education into the university curriculum in the training of health professionals, especially in the field of Obstetrics and Childcare, from a human rights and gender equity perspective.
Design: theoretical reflection article.
Method: a narrative literature review was conducted of scientific literature, institutional documents, and national and international regulatory frameworks on menstrual health, higher education, and professional training, in the context of a doctoral thesis.
Results: the analysis shows that menstrual health continues to be addressed insufficiently and in a fragmented way in higher education, with a predominantly biological view that renders its psychosocial, cultural, and rights-based dimensions invisible. This omission limits the development of comprehensive professional competencies and perpetuates stigmas associated with menstruation.
Conclusion: based on the analysis, the development of educational programs that promote knowledge, attitudes, and appropriate practices in menstrual health is justified, moving towards a pedagogical transformation that incorporates this dimension as a structural component of the university curriculum, with a biopsychosocial, gender, and human rights approach, contributing to a more inclusive, critical, and equity-committed professional training.