César Carballo Cardona
, Julio Cobo Mora, Arturo Cantero Campos, Isabel Arroyo Rico, Ignacio Fernández Fernández, Beatriz Mañero Criado, R.M. Tejada Sorados
INTRODUCCIÓN. Los simulacros hospitalarios de incidentes con múltiples víctimas (IMV) son herramientas fundamentales para mejorar la preparación institucional ante situaciones de emergencia. Evaluar su impacto permite identificar tanto fortalezas operativas como áreas de mejora. El objetivo de este trabajo es analizar la capacidad de respuesta hospitalaria durante un simulacro de IMV, utilizando una evaluación estructurada y el análisis cualitativo para valorar los protocolos asistenciales, la coordinación interdepartamental y la respuesta organizativa.
MATERIAL Y MÉTODOS. Se realizó un simulacro programado de IMV organizado conjuntamente por SAMUR-Protección Civil y el Hospital Universitario La Paz, en el que SAMUR ejecutó el operativo extrahospitalario (activación, asistencia y transporte) y el hospital actuó como nodo receptor. Participaron más de cien profesionales, incluyendo médicos, enfermeras, técnicos de cuidados auxiliares de enfermería, personal de admisión, seguridad y técnicos en emergencias sanitarias (TES) de los ámbitos hospitalario y extrahospitalario, así como actores caracterizados que simulaban víctimas con distintos niveles de gravedad. Se utilizó una metodología mixta (cuantitativa y cualitativa): observación directa, entrevistas semiestructuradas y una herramienta estructurada de evaluación cumplimentada por seis observadores independientes. Esta herramienta incluyó 20 ítems agrupados en cinco bloques temáticos (activación, triaje, coordinación, logística y comunicación), puntuados en escala de 1 a 5. Se analizaron además los tiempos de respuesta y la percepción cualitativa del personal.
RESULTADOS. El simulacro permitió identificar fortalezas relevantes en la gestión clínica inicial y la coordinación logística, así como áreas clave de mejora. Se destaca la utilidad del enfoque mixto para obtener una evaluación integral y reflexiva. Estos resultados refuerzan la necesidad de formación continuada, revisión periódica de protocolos y desarrollo de herramientas digitales que faciliten la comunicación y la coordinación entre nodos asistenciales durante IMV.
CONCLUSIONES. El simulacro permitió identificar fortalezas relevantes en la gestión clínica inicial y la coordinación logística, así como áreas clave de mejora. Se destaca la utilidad del enfoque mixto para obtener una evaluación integral y reflexiva. Estos resultados refuerzan la necesidad de formación continuada, revisión periódica de protocolos y desarrollo de herramientas digitales que faciliten la comunicación y la coordinación entre nodos asistenciales durante IMV.
INTRODUCTION. Hospital mass casualty incident (MCI) drills are essential tools for improving institutional preparedness for emergency situations. Evaluating their impact allows the identification of operational strengths as well as areas for improvement in clinical protocols, interdepartmental coordination, and overall organizational response. The objective of this study was to analyze hospital response capacity during an MCI simulation, using structured assessment and qualitative analysis to identify operational strengths and opportunities for improvement.
METHOD. We conducted a scheduled MCI simulation jointly by SAMUR–Protección Civil and Hospital Universitario La Paz (Madrid, Spain). SAMUR conducted the prehospital operation (activation, on-site care, and transport), and the hospital worked as the receiving node, allowing simulated patient offloading and transfer under realistic conditions. More than 100 professionals participated, including physicians, nurses, nursing assistants (TCAEs), admissions staff, security personnel, and emergency medical technicians (EMTs) from both hospital and prehospital settings, as well as actors portraying victims with varying levels of severity. A mixed-methods approach (quantitative and qualitative) was used, including direct observation, semistructured interviews, and a structured evaluation tool completed by 6 independent observers. The tool included a total of 20 items categorized into 5 thematic domains (activation, triage, coordination, logistics, and communication), scored on a 1–5 scale. Response times and qualitative staff perceptions were also analyzed.
RESULTS. The highest scores were obtained for items related to centralized triage and ambulance flow management. The lowest scores corresponded to protocol activation and initial internal communication. Qualitative analysis highlighted the efficacy of clinical leadership, the need to digitalize activation systems, and the importance of improving patient traceability. Structural weaknesses were identified in institutional communication and in the integration of external teams.
CONCLUSIONS. The simulation enabled the identification of relevant strengths in initial clinical management and logistical coordination, as well as key areas for improvement. The usefulness of a mixed-methods approach for achieving a comprehensive and reflective evaluation is emphasized. These findings underscore the need for ongoing training, periodic protocol review, and the development of digital tools to facilitate communication and coordination among care nodes during MCIs.