La micropigmentación areolar se ha consolidado como una intervención clave dentro del proceso de reconstrucción mamaria tras el cáncer de mama, aportando beneficios estéticos, emocionales y funcionales para las mujeres mastectomizadas. Esta revisión exploratoria sintetiza la evidencia publicada entre 2010 y 2025 sobre las técnicas de tatuaje del complejo areola-pezón (CAP/NAC), su impacto en la satisfacción de las pacientes y los modelos organizativos que sustentan su prestación. Los trece estudios incluidos muestran que el tatuaje del CAP es un procedimiento seguro, bien tolerado y con altos niveles de satisfacción, tanto cuando se aplica de manera exclusiva como cuando se combina con técnicas quirúrgicas, incluyendo reconstrucciones con colgajos o técnicas tridimensionales. Las pacientes reportan mejoras significativas en bienestar psicosocial, autoestima y percepción de la imagen corporal, especialmente con técnicas 3D. Asimismo, la literatura destaca el papel creciente de la enfermería especializada en la realización del tatuaje, evidenciándose modelos asistenciales coste-efectivos que reducen tiempos de espera y mejoran la accesibilidad. Aunque la evidencia disponible es favorable, persisten variabilidades en la formación profesional y en la estandarización de la técnica, lo que señala la necesidad de desarrollar programas formativos específicos y criterios de calidad que garanticen resultados óptimos y homogéneos.
Areolar micropigmentation has become a key intervention in breast reconstruction following breast cancer, providing aesthetic, emotional, and functional benefits for women who have undergone mastectomies. This exploratory review synthesizes the evidence published between 2010 and 2025 on nipple-areola complex (NAC) tattooing techniques, their impact on patient satisfaction, and the organizational models that support their delivery.
The thirteen included studies show that NAC tattooing is a safe, well-tolerated procedure with high levels of patient satisfaction, both when applied alone and when combined with surgical techniques, including flap reconstructions or three-dimensional techniques. Patients report significant improvements in psychosocial well-being, self-esteem, and body image perception, especially with 3D techniques.
Furthermore, the literature highlights the growing role of specialized nurses in performing the tattooing, demonstrating cost-effective care models that reduce waiting times and improve accessibility. Although the available evidence is favorable, there are still variations in professional training and in the standardization of the technique, which indicates the need to develop specific training programs and quality criteria that guarantee optimal and homogeneous results.