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Mireia Lopez-Poyato
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Barcelona, España
RESUMEN Objetivo: Informar sobre las intervenciones de enfermería que abordan la fragilidad en ancianos en centros de atención primaria.
Antecedentes: Existe un corpus bibliográfijico muy limitado sobre intervenciones de enfermería en atención primaria dirigidas a personas ancianas y frágiles.
Introducción: Las enfermeras de atención primaria desempeñan un papel fundamental en proporcionar la mejor a atención a ancianos frágiles.
Métodos: Se realizó una revisión sistemática de acuerdo con las directrices Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses, estudiando las bases de datos PubMed, Cochrane, Scopus y JBI desde septiembre de 2013 hasta agosto de 2023. Dos revisoras seleccionaron los estudios y tres revisoras evaluaron el riesgo de sesgo de forma independiente.
Resultados: Catorce estudios pasaron el corte fijinal. Se identifijicaron tres categorías de intervenciones (i) evaluaciones derivadas de las Evaluaciones Geriátricas Integrales (CGA), como programas de prevención de caídas, evaluaciones diagnósticas del dolor y evaluaciones de problemas sociales y características sociodemográfijicas, como el género y la edad; (ii) diagnósticos de fragilidad utilizando la terminología NANDA; y (iii) intervenciones de atención de enfermería domiciliaria y la relación de confijianza.
Discusión: A pesar de que la atención primaria es principalmente reactiva a las necesidades de personas ancianas frágiles, también es importante estar dispuesto a colaborar con ellos para implementar planes preventivos. En este mismo sentido, establecer una relación de confijianza entre el profesional sanitario y los ancianos es un factor clave cuando las intervenciones de enfermería se realizan en el domicilio de la persona frágil. La fragilidad es un concepto multidimensional que no está necesariamente ligado a la edad, ya que los estudios abordan la fragilidad a partir de los 60 años e incluso a partir de los 80 años. Pero, aunque la fragilidad no está determinada por la edad, podría estar influenciada por ella.
Conclusión e implicaciones para la enfermería y las políticas sanitarias: No existe un consenso sobre la edad de inicio del cribado de fragilidad o sobre una única herramienta diagnóstica para identifijicar la fragilidad. Las enfermeras utilizan un lenguaje estandarizado relacionado con la fragilidad, tanto para diagnosticarla como para implementar planes de intervención de atención centrados en la persona. Los políticos sanitarios, las organizaciones sanitarias y las enfermeras de atención primaria deberían considerar los resultados de esta investigación para evaluar la inclusión de herramientas estandarizadas para evaluar la fragilidad integral en ancianos. Además, también es crucial priorizar una relación de confijianza entre las personas y las enfermeras para asegurar la adherencia a los planes de atención de enfermería.