Mohammed Munther Al Hammouri
Objetivo: Investigar la influencia de la fusión cognitiva en el estrés de las enfermeras, centrándose en explorar el género como moderador en el personal de enfermería jordano, controlando los síntomas depresivos.
Antecedentes: El estrés es una preocupación importante entre los trabajadores sanitarios, en particular entre las enfermeras, dadas las crecientes exigencias laborales y las limitaciones organizacionales.
Métodos: Se recopilaron datos de 206 enfermeras utilizando un diseño transversal. Los participantes cumplimentaron encuestas que incluían mediciones de fusión cognitiva, estrés y síntomas depresivos. El análisis estadístico incluyó correlaciones bivariables, test t para muestras independientes y análisis de moderación utilizando PROCESS de Hayes. Los resultados se informaron de acuerdo con las directrices STROBE (Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology).
Resultados: Los resultados revelaron una correlación moderada entre el estrés, la fusión cognitiva y los síntomas depresivos. El modelo de regresión explicó el 42% de la varianza del estrés, con contribuciones significativas de la fusión cognitiva, el género, los síntomas depresivos y la interacción entre la fusión cognitiva y el género. El género moderó la relación entre la fusión cognitiva y el estrés, indicando efectos diferenciales para hombres y mujeres.
Conclusión: Este estudio subraya la importancia de la fusión cognitiva para comprender y gestionar el estrés entre las enfermeras. El efecto moderador del género resalta la necesidad de intervenciones personalizadas. Reducir el estrés entre las enfermeras podría beneficiar su salud mental y mejorar potencialmente la atención al paciente y los resultados del tratamiento. Implicaciones para la práctica y la política de enfermería: El estudio destaca implicaciones cruciales para la política de enfermería. Abordar la fusión cognitiva es vital para reducir el estrés de las enfermeras, lo que afecta directamente en la calidad de la atención al paciente y los resultados de la atención sanitaria. Los políticos deberían priorizar las estrategias con perspectiva de género en las políticas de enfermería, fomentando un entorno laboral menos estresante y más propicio. De esta manera, las instituciones sanitarias pueden mejorar el bienestar de las enfermeras y, en última instancia, la atención al paciente, en consonancia con los objetivos más amplios de las políticas sanitarias de seguridad del paciente y mejora de la calidad.