La formación de profesionales siempre ha constituido un gran desafío. Sin embargo, hoy esto se agudiza, debido a las nuevas exigencias que surgen del avance de la globalización y de la sociedad del conocimiento; la fuerte expansión de la cobertura de la educación universitaria, que ha favorecido el ingreso de estudiantes con un nuevo perfil. Dicha situación, reclama nuevas aproximaciones didácticas, metodológicas y evaluativas de parte de los académicos a objeto de satisfacer las necesidades de formación del contingente de estudiantes que ingresa, el cual es cada más heterogéneo -producto del aumento de cobertura- y de una educación superior cada vez más masiva (1); este escenario exige a las instituciones generar un conjunto de acciones formativas que provean a los estudiantes oportunidades para el desarrollo de habilidades que les permitan enfrentar tanto la educación superior como las demandas laborales.
Esto conlleva a que las instituciones de educación se vean enfrentadas a definir y actualizar los programas de formación profesional en una perfecta sincronía entre el avance disciplinar, las orientaciones ministeriales, las necesidades y demandas de la formación y laborales, impulsándolas a que remiren sus procesos formativos, replanteen los currículos, se interroguen respecto de cómo aprenden los estudiantes, se incorporen nuevas metodologías y recursos de enseñanza, y se materialicen sistemas de evaluación que permitan evidenciar los aprendizajes de los estudiantes.
La necesidad de formar profesionales altamente calificados, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, hace necesario una formación integrada, situada en itinerarios formativos con altos estándares, que habiliten a los egresados no sólo en el ámbito de la profesión, sino también aseguren el desarrollo ético, valórico, junto a una identidad profesional.
The formation of professionals has always been a challenge, but today, this is exacerbated due to the newrequirements arising from the advance of globalization and the knowledge society; to the strong expansion of thecoverage of university education, which has favored the admission of students with a new profile, a situation thatcalls for new educational, methodological and evaluative approaches from academics to meet the training needsof the contingent entering students, which is becoming more heterogeneous -product of increased coverage-and agrowing mass higher education (1); this scenario requires institutions generate a set of training activities thatprovide students with opportunities to develop skills to deal with both higher education and labor demands.
This leads to educational institutions from being faced with identifying and updating professional trainingprograms in perfect synchrony between advancing discipline, the ministerial guidelines, the needs and demands of education and labor, urging them to looked again their formative processes, rethink curricula were questioned about how students learn, new methodologies and teaching resources are added, and assessment systems that allow evidence of student learning materialize.The need to train highly qualified professionals, the development of science and technology, necessitates anintegrated training, training routes located on high standards, that enable graduates not only within the profession but also ensure the development ethical, value-based, with a professional identity.