Alejandra Martin Amigo
Durante el cuarto curso de la carrera de fisioterapia, los estudiantes teníamos la oportunidad de realizar un periodo de estancias clínicas en un hospital público de mi ciudad. Este disponía de una gran sala de fisioterapia, ampliamente equipada. Allí se atendían tanto pacientes derivados de atención primaria como aquellos que habían pasado por procesos hospitalarios más complejos, como cirugías traumatológicas o neurológicas [Fragmento de texto].