Patricia Bermejo Hernández
Recuerdo con claridad el inicio de su tratamiento de hemodiálisis. Era una chica joven, de veintipocos años, que llegó a la unidad con una sonrisa tímida, pero con una actitud cercana. Desde el primer día se mostró jovial, afable y participativa, con una naturalidad que hacía que su presencia resultara amable dentro de una situación que para la mayoría de pacientes suele ser duro y difícil de asumir. Cuidaba su aspecto, era coqueta, y tenía una forma de relacionarse que facilitaba el vínculo tanto con el personal de enfermería como con otros pacientes [Fragmento de texto].