Juan Daniel Suárez Máximo, Alejandro Roustand Cruz, Juan Daniel Robles Padilla, Erick Miguel Villalpando Velázquez
Objetivo: describir los patrones de consumo de alcohol en estudiantes de educación media superior en Teziutlán, Puebla (México).
Metodología: se realizó un estudio cuantitativo, descriptivo y de corte transversal en un colegio de nivel medio superior en Teziutlán, Puebla (México), con 394 estudiantes. Se aplicó un cuestionario sociodemográfico y la prueba AUDIT para identificar el patrón de consumo de alcohol. Los datos se recolectaron presencialmente, cumpliendo principios éticos, y se analizaron con estadística descriptiva en SPSS.
Resultados: el 72,6% de los estudiantes nunca ha consumido alcohol, mientras que el 22,1% lo hace una vez al mes o menos y el 3,6% de dos a cuatro veces al mes. No se encontraron diferencias significativas entre hombres y mujeres en frecuencia ni cantidad de consumo. Sin embargo, un número mayor de mujeres reportó lesiones relacionadas con el alcohol y la preocupación de familiares o amigos. La mayoría presenta bajo riesgo, aunque los casos de riesgo medio o probable adicción se concentran en mujeres.
Conclusión: aunque el consumo general de alcohol es bajo, existe un grupo significativo de estudiantes con patrones de consumo de riesgo, especialmente entre mujeres. Las diferencias en lesiones y preocupación familiar reflejan la influencia de factores sociales y de género. Por esta razón, resulta crucial elaborar estrategias preventivas y programas de fomento de la salud que traten estas especificidades y respalden la toma de decisiones conscientes durante la etapa adolescente.
Objective: To describe the patterns of alcohol consumption among senior high school students in Teziutlán, Puebla, Mexico.
Methodology: A quantitative, descriptive, and cross-sectional study was conducted at a senior high school in Teziutlán, Puebla, with a sample of 394 students. A sociodemographic questionnaire and the Alcohol Use Disorders Identification Test (AUDIT) were administered to identify alcohol consumption patterns. Data were collected through in-person surveys, adhering to established ethical principles, and analyzed using descriptive statistics with SPSS software.
Results: Findings indicated that 72.6% of the students had never consumed alcohol, while 22.1% reported consumption once a month or less, and 3.6% reported a frequency of two to four times per month. No significant gender-based differences were found regarding the frequency or quantity of consumption. However, a higher proportion of female students reported alcohol-related injuries and expressed concern from family or friends. While the majority of the population exhibited low-risk patterns, cases categorized as medium-risk or probable addiction were predominantly concentrated among females.
Conclusion: Although overall alcohol consumption remains low, a significant subgroup of students exhibits hazardous drinking patterns, particularly among females. The disparities in alcohol-related injuries and family concern reflect the influence of social and gender-specific factors. Consequently, it is imperative to design preventive strategies and health promotion programs that address these specificities and support informed decision-making during adolescence.